Su ocaso

5:38:00 p. m. Edit This 0 Comments »

Le dedico ese ocaso del sábado, aunque no lo vio y no lo vera, me acordó como sonríe, y como quisiera ver esa sonrisa tantas veces, sin decir que la deseo eternamente, ese ocaso tan único y maravilloso, como aquel abrazo de fe, me enterneció entre mis depresiones que van y vienen, mientras, usted nunca aparece. No porque no pueda, no quiera o simplemente no sepa que muero cada dos minutos, sino, por que no quiero que sepa, no quiero sentirme peor, de lo que ya me siento.

Quisiera no tener esa sensación de tener que gritarle lo mucho que le amo, de lo mucho que necesito su ser cerca, siempre mas cerca del mío y que hago lo posible por siquiera ver su silueta, dando esos pasos tan apresurados, y casi nunca me los pierdo. Quisiera no tener que callarme esta, mi razón de vivir, mi única razón de no querer.

No quiero sentir otra vez, esa sensación de ser una carga, como la carga que siempre tengo en mis hombros, talvez eso sea, juzgo por mi condición, y es que si le conociera mas, talvez supiera cual es su condición, que tanta molestia causo, y es que aunque lo sepa no creo que deje avergonzarme el hecho de que me he vuelto dependiente de usted.

Mientras los días grises vienen y van en momentos, sigo aquí y usted aya, como el enero en la playa, siendo abril y sin playa, sigo obsesionada con nada, y con el todo que se vuelve tan poco, como siempre, todo se va y como siempre todo viene, cuando menos lo esperas, como usted, como usted que llego cuando menos lo esperaba, como usted que le aleje de mi cuando mas le necesitaba.